|
Paloma mía, que habitas en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. Cantares 2:14. Paloma mía, que simbolizas a la vez fragilidad, indefensión, delicadeza, libertad… Paloma mía, que te refugias en el agujero incómodo de un sentimiento de inferioridad… Amada mía, que vives a oscuras en el laberinto de tus propios sentimientos, confusos y cambiantes…Tú, que nunca terminas de desplegar las alas porque prefieres resguardarte en los lugares sombríos de la duda, el temor y la autocompasión… ¿hasta cuándo huirás? Deseo que me muestres tu rostro, que te reconozcas como mi amada, a quien no comparo con nadie y cuya compañía anhelo. Tu voz es dulce a mis oídos… ¿por qué te escondes?Es hora de que vengas a mí; es tiempo de que te entregues a mi amor fuerte, eterno, inexplicable, por el cual te elegí aun antes de fundar el mundo. Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya…Yo conozco tu rostro tal cual es, a pesar de que te ocultes. Te conozco muy bien, y te amo: estás grabada en la palma de mi mano: entregué mi propia vida para redimirte. A mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable… y yo te amé. No definas tu identidad por lo que otras personas te hayan dicho, ni siquiera por lo que tú misma piensas tantas veces. Yo te conozco desde hace largo tiempo… y mi conocimiento está dirigido por el amor, impregnado de éste. Un amor eterno, profundo. Mi esencia es amar, mi deleite está en la misericordia. Yo soy amor.Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya…Ya no temas: no te juzgo, no te comparo con nadie, ni te menosprecio. Mi amor perfecto echa fuera todo temor, porque yo mismo elegí ser juzgado, comparado, y menospreciado. Elegí ser expuesto a la vergüenza y el ridículo a fin de llevarte a un refugio más alto, uno que nunca podrías conquistar con tu propio esfuerzo.En la cruz llevé conmigo cada uno de tus complejos, dolores, angustias y temores… ¿por qué todavía quieres cargar con ellos?Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya… No vuelvas a vivir lo que ya fue superado en mi nombre, ni sigas juzgándote cruelmente… yo fui juzgado en tu lugar. La celda que aún te atrapa fue abierta hace ya mucho tiempo: ¡es hora de que salgas!Paloma mía, que habitas en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz… porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya… Es necesario que aprendas a mirarte con mis ojos; no con los tuyos, ni con los de otras personas. Quiero recordarte que en todo el universo no hay ser tan importante como yo: yo soy el primero y el último. Soy aquel que lo que abre nadie puede cerrar, y lo que cierra ya nadie puede abrir. Si yo te bendigo, nada ni nadie puede impedirlo.Si yo te declaro limpia, nadie puede acusarte, ni siquiera tu misma. Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz… porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya… Muy adentro, en lo profundo de tu corazón, está guardada mi música. El día en que me invitaste a entrar en tu vida te di un nombre nuevo y una nueva canción. Por ello, hay en tu interior una melodía que procede de mí; son notas dulces que dan cadencia fresca a tus palabras y envuelven con el sonido de mi amor todo lo que haces, hasta aquello que tantas veces te parece intrascendente. No dejes que ese sonido en tu espíritu enmudezca a causa de descuidos, temores, ansiedades, preocupaciones… Al contrario, acompaña tus miedos y complejos con mi canción nueva y verás que pronto se irán desvaneciendo. Lentamente tu alma irá volviendo a su reposo, porque soy yo, el Señor, quien te hace bien… Descansa en mi palabra, búscame en tu interior, porque yo habito allí. Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya…Anhelo escuchar tu respuesta y entrar contigo en un diálogo íntimo, amoroso. Quiero percibir la dulzura del canto de tu alma mientras vas recorriendo tu camino diario. ¡No te escondas ya de mí! Mi mensaje sigue siendo reconciliación: conmigo, con los demás pero, sobre todo, contigo misma. Si yo te abrazo, ¿por qué te rechazas?Si te he tomado en mis brazos, te he amado y aceptado… ¿por qué no habrías de hacerlo tú?Paloma mía, que habitas en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz… porque hermoso es tu rostro, y dulce la voz tuya…“vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque el Señor te ha hecho bien”(Sal 116.7)
|
MyHotComments
MyHotComments